20/8/17

De cómo me vine a Corea y que ha sido de mi estos 3 años y medio. El comienzo.

Aprenspan  empezó hace ya unos 8 años.

(Si eres de las nuevas visitas y tienes curiosidad por saber cómo empezó, puedes hacer click aquí: sobre mí.)

Pero todo cambió hace 3 años y medio cuando tras planearlo mucho y terminar de armarme de valor decidí mudarme a Seúl. No fue un ¨me lío la manta a la cabeza y me voy¨, como ya he dicho llevaba años planeándolo, ahorrando, consultando universidades, las condiciones de visado, calculando presupuestos, dándole vueltas y más vueltas hasta que llegó el momento oportuno y no lo dejé escapar, salté al tren, digo al avión, con 30 kilos de equipaje y un largo vuelo con el estómago encogido por el miedo a lo nuevo. Porque miedo me entró y mucho, sobretodo la última noche, que me preguntaba qué se me había perdido a mi en un país tan lejos de casa por el que iba a dejar amigos, familia, etc. Acallé las voces, y me dejé llevar.

El proceso de venirme, los temas burocráticos, no fueron nada simples: tras sobrevivir a uno de los cambios en las condiciones económicas impuestas por Corea del Sur para la obtención del visado D-4, a un mes vista las volvieron a cambiar haciendo imposible que yo, por mi misma, cumpliera los requisitos. Tuve que ir a un notario con mi madre para que me avalara ella. Un poquito de estrés más o menos, ya no se notaba.

Mi idea era estudiar en la Universidad de Seúl (시립대학교) pero para ello necesitaba mínimo el nivel 4 de coreano. Calculé medio año para sacarme el nivel y matricularme en el semestre de primavera del 2015. Para estudiar coreano escogí la universidad de Hongik (홍익대학교) que tenía buenas referencias y estaba dentro de las más económicas.

Matricularse en Hongik fue relativamente fácil, pero porque conocía a alguien que ya había ido y porque iba con otra amiga que investigó y consultó directamente hasta dejarlo todo tan atado que no nos faltó nada al enviar los documentos. Ha pasado tanto tiempo y fue en unos meses de tanto estrés que está todo muy borroso. No me preguntéis que se necesita, porque estas cosas cambian de un mes a otro, cada país tiene sus condiciones. Lo mejor es que escribáis directamente a los emails de información de la embajada en vuestro país y de las universidades a las que queráis ir.

Y llegué a Corea, llegué yo, llegaron mis zapatos, pero no mi maleta. Efectivamente, como prognasticó mi amiga, con Iberia alguna maleta se perdería y fue la mia. Pero con lo que pesaba y que al día siguiente la tenía en la puerta de la habitación, casi que fui más ligera y cómoda en el metro. Jejeje.

Pasé de estar en manga corta viendo la primera Mascletà en Valencia, a lo que consideramos crudo invierno en mi ciudad, qué maldito frío, si ¡hasta nevó! No llegué aclimatada, y cuando casi todos iban vestidos de primavera (pasando frío pero Hongdae es Hohgdae y la moda va primero) yo iba con chaqueta de nieve, bufanda y guantes porque... ande yo caliente ríase la gente.



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3 comentarios :

  1. ¡Que emocionante! ^^ me imagino el salto tan bestial que tuviste que dar...menudo valor se necesita para algo así o.o ¡Debes seguir contando! *.*

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  2. Con ganas de leer más :)

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  3. Me encanta todo lo que publicas aquí, espero la continuación porque está interesante ^^

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